Miguel Ángel Rojas, instalador: “No pasa nada por apagar y encender el aire acondicionado constantemente, de hecho, es como se debe hacer porque gasta menos”


Conel calor y los días de aire acondicionado en casa en Europa, en muchos hogares surge una duda que se repite cada año: ¿es mejor dejarlo encendido durante horas, a una temperatura estable, o apagarlo cuando ya hemos refrescado la estancia y volverlo a poner más tarde? Mucha gente teme que, haciéndolo así, cada arranque del aparato dispare el consumo o acabe dañando antes el equipo, algo que Miguel Ángel Rojas, instalador y miembro del Gremio Metropolitano de Barcelona, desmonta por completo.
En el caso de los equipos domésticos de aire acondicionado, explica, no hay que aplicar la misma lógica que en otros sistemas de climatización. Si una persona enciende el aire al llegar a casa, lo apaga cuando ya está cómoda y lo vuelve a poner más tarde porque vuelve a tener calor, no está cometiendo un error, ni gastando de más, ni forzando el aparato de una manera inadecuada.
Rojas insiste en que estos sistemas responden con rapidez y permiten un uso más flexible. “El sistema de refrigerante te da esa capacidad de encender y apagar cuando lo necesites”, explica. Por eso, en una vivienda normal, mantener el aire funcionando durante horas solo por miedo a que el siguiente encendido consuma más no tiene sentido. La idea, según el técnico, debería ser encenderlo y apagarlo en función de la necesidad “porque gasta menos”.
Ahora bien, no todos los sistemas funcionan igual. Rojas diferencia el aire acondicionado de algunas calefacciones por agua, donde el calor tarda más en llegar y puede convenir no apagar el sistema del todo. “En sistemas de calefacción, que son más de inercia, se recomienda lo contrario”, apunta. En esos casos, añade, “como es agua acumulada dando vueltas con una bombita”, suele ser mejor bajar la temperatura, especialmente en invierno.
La clave, por tanto, no está en dejar el equipo fijo todo el día, sino en no hacerlo trabajar cuando ya no aporta nada. Si una habitación está vacía durante varias horas, mantener el aire conectado no supone ningún ahorro real; al contrario, obliga a la máquina a funcionar más tiempo del necesario. Si por la noche se alcanza una temperatura agradable, puede apagarse o programarse. Y si el calor vuelve a aparecer, se enciende de nuevo sin que eso deba interpretarse como un mal uso.
Los equipos actuales, además, permiten afinar ese uso sin estar pendientes todo el rato del mando. “Se puede programar también con un horario”, recuerda Rojas. Y, en muchos modelos, esa gestión ya puede hacerse desde el móvil: “Hoy en día, muchos equipos ya van con wifi, se integran con aplicaciones y eso facilita mucho el uso”.
Por ello, su recomendación final pasa por perder el miedo al botón de apagado y apoyarse en las opciones que ya incorporan muchos equipos. Programarlo por la noche, ajustarlo antes de llegar a casa o desconectarlo cuando la estancia ya está fresca no son malos hábitos, sino formas sencillas de evitar que el aparato trabaje más horas de las necesarias.
Fuente: www.clarin.com



